Si no es contestatario, no es rock

Al consultar cómo comenzó todo, hay unanimidad en el grupo en que hubo mucha casualidad entremedio. Nada pensado. Todo surgió solo. “Teníamos temas acústicos, pura guitarra. Después les pusimos batería y nos dimos cuenta que por ahí iba la mano. Así surgió Tierra Oscura. Incluso el nombre salió de casualidad, y ahora resulta que calza perfecto a lo que hacemos. Pero todo fue natural”, describe Emilio Sandoval los inicios de uno de los grupos más activos de la actual escena rockera temuquense. Tierra Oscura, hard rock con toques folclóricos. Y hasta en eso, hubo mucho de casualidad.

Pero la historia comienza hace varios años, con raíces en el hard rock de “Ceacheí” donde cantaba Guillermo Sepúlveda (Willy); el death metal de “Belfegore”, en que Emilio tocaba guitarra; o el punk de “Mal Caracho”, desde donde surgió el ahora violinista René Sandoval.

Emilio recuerda: “Estábamos cada uno por su lado. Con el Willy hicimos unos temas, a los que se unió Juan Pablo Soto (ex Cuervo) en batería, y luego vinieron los otros músicos. De lo acústico a lo eléctrico cambió bastante la propuesta musical del grupo, pero no lo que queríamos decir”.

Por ejemplo, una de sus primera letras es: “La pobreza es legal, la mentira una verdad; un sistema desigual en la suciedad actual; es la guerra el final, y el cemento va a asfixiar el alma del ser astral y la sangre ancestral”, donde queda claro su postura. Se trata de “Canción del final”, un grito a la injusticia social y la inercia de la gente. Ocho temas fueron grabados en el demo “Araucarias”, disco absolutamente artesanal y autogestionado, aunque con un sonido bastante pulcro si se toma en cuenta las condiciones de la grabación. Fue su primer trabajo, gracias al cual han recorrido desde Valparaíso hasta las comunidades mapuches de Lonquimay. Incluso más allá de la frontera, en Centenario, Argentina.

Región olvidada

Según Willy, el incorporar elementos de la cultura mapuche a su música no fue un acto pensado como pose, sino como una forma de decir cosas. “Hablamos del medioambiente, de los presos mapuches, de la política que no se preocupa de los reales problemas de la gente, más allá si el Presidente es de izquierda, derecha o centro. En un país con injusticia, esta es una región olvidada. A eso le cantamos”, explica.

La postura de Tierra Oscura, que se complementa con Víctor Guiñez (teclado, pifilca y trutruca), Pablo Monje (bajo) y Juan Carlos Pacheco (batería), los ha llevado a tocar en los más diversos escenarios. Sus primeros acordes, en 2004, los hicieron en tocatas netamente metaleras, y de ahí en adelante han estado en café concert, peñas, tocatas escolares, pubs, bares universitarios, e incluso en ceremonias de comunidades mapuches, como en Pehuenco (Lonquimay), en este invierno.

“La gente mapuche agradece nuestro mensaje, ya que se ven representados. Pero a fin de cuentas es una vuelta de mano. Un problema ambiental nos afecta a todos, también a quienes vivimos en la ciudad”, manifiesta Willy.

Caminos que se abren

El mensaje también tiene una base musical coherente a la consigna. El violinista René Sandoval comenta que ello tiene que ver con el sonido de origen. “En Concepción los grupos suenan con una identidad definida, como Los Bunkers o Los Tres. ¿Pero Temuco? Nosotros pensamos que debe haber una definición de rock temuquense, y en ello empezamos a trabajar duro una vez que nos dimos cuenta que estábamos componiendo con una sonoridad distinta a la del resto”, dice, agregando que a futuro, aparte de los instrumentos vernáculos mapuches, está pensada la incorporación de un contrabajo, para dar más atmósfera a las canciones. Pero en cuatro años han sido varios los caminos andados, y las posibilidades que se abren. También de forma casual, terminaron una tocata compartiendo escenario con la folclorista Nancy San Martín. Lo que en su momento se tomó como un jam musical, terminó en un disco que se sabe donde comienza, pero no donde terminará. “A las sombras del canelo” es un disco de ocho temas, cuatro canciones del álbum “Araucarias” (con nuevo y potente sonido), y cuatro composiciones de Nancy San Martín, musicalizadas por Tierra Oscura. El resultado es, según sus integrantes, una obra potente, cargada de misticismo y rock made in Temuco, que en unos meses más es probable que sea escuchado en vivo, por franceses y suecos, donde ya se planea una gira.

El arte de tapa además será de lujo, y la difusión estará al alcance de todos los bolsillos. Su lanzamiento está con fecha por confirmar, pero se prevé un espectáculo de real calidad, y sobre todo, contenido.

Además, desde hace algún tiempo incorporaron a su espectáculo a Enrique Papo Quezada, un “cuentacuentos” mapuche, quien regala narraciones entre los temas, y hace de nexo entre la música, el mito y la historia oral.

“Una vez tocamos en El Fozo, y estuvimos con Papo. Fue muy especial ver a todo el público metalero como niños de diez años escuchando cuentos mapuches”, recuerda Willy, el guitarrista y vocalista de la agrupación.

Eso es de aquí hacia atrás, con historias que tienen fecha.

De aquí en adelante, es un misterio, aunque de todas maneras, lleno de posibilidades.

 

Fuente: australtemuco.cl